25.3.12

(Otro) cojín con telar de bastidor.


La proliferación de cojines en esta casa es imparable. Este es el más reciente. 
Se compone de nueve pequeñas muestras de puntos hechas con telar de bastidor y unidas entre sí. Le he hecho un remate de ganchillo alrededor y por detrás tiene un trozo de fieltro, una tela de algodón a rayas y cuatro botones caseros. Los botones son en realidad círculos de plástico duro forrados con tela.
Para las uniones entre las muestras he probado a utilizar el ganchillo en lugar de la aguja. He ido sacando una cadeneta de cada lado alternativamente y el efecto es un relieve en zig zag muy decorativo.
Las muestras dan una idea de la cantidad de de variaciones que se pueden obtener en el telar de bastidor con sólo dos colores. 
Para quien quiera probar el telar de bastidor y pasarse un rato genial os recuerdo que el próximo 7 de abril tenemos programado un taller monográfico en iFil!  

19.3.12

Futuras alfombras.



La calle me regala cosas constantemente. 
El otro día encontré casi dos metros de una rejilla que hacía meses que tenía pensado comprar para probar varias técnicas de hacer alfombras. Esta rejilla la venden en las ferreterías y la gente que aun no se ha enterado que pueden hacer alfombras con ella la utiliza para terrazas y jardines. Este video me inspiró mucho y ya he empezado a probar con tiras de tela, aunque la prueba con el cordón también me ha gustado mucho. Ya estoy pensando en todo lo que se puede experimentar ya que es una base perfecta para trabajar con ganchillo, nudos de alfombra o medio punto.
¿Alguien ha probado algo parecido?

11.3.12

Taller de telar de bastidor

Hace unas semanas tuvimos el primer taller de tejido con telares de bastidor en iFil. El próximo está programado para el 7 de abril (podéis seguir las novedades de iFil aquí)
Ya véis qué felices que estamos tejiendo. ¿Quién se apunta?


8.3.12

Lucky me

Ayer tuve un día de auténtica suerte basurera. 
Salí de casa sin grandes propósitos y al girar la esquina ví una bolsa abandonada con lo que un ojo inexperto calificaría como ‘unos trozos de madera’. Yo vi un telar, así de claro. Es más, por un momento creí que de verdad era un telar de varillas, o tal vez un medidor de urdimbre desmontado.

Luego descubrí que en realidad se trataba de una cuna. Lo que yo imaginaba como un telar son los listones laterales y los barrotes. He devuelto a la calle el cabezal y los pies y el resto me lo he quedado, es perfecto! Ya tengo ganas de tejer algo, a ver que sale de ahí.

Por la tarde salí de nuevo y girando otra esquina encontré algo así como cuatro cajas llenas de cerámica vintage, o del año de la pera, como queráis llamarle. Platos decorativos, jarrones, botijos... De todo. Me llevé esta bandeja de cerámica granadina, que me hará de frutero en la terraza, cuando la tenga. 

6.3.12

Yo, carpintera


Es una satisfacción aprender a hacer cosas nuevas, especialmente aquéllas que uno no se imaginaba haciendo. A mi me ha pasado con el bricolaje. Empezó el día que fui capaz de arreglar la cisterna del baño viendo un video en YouTube y ahora se está desarrollando plenamente con la construcción de telares. 

Como ya explicaba en este post, mi relación con los telares empezó marcada por la estrechez de mi casa y sobre todo la de mi bolsillo. Mi primer telar fue un pequeño bastidor con clavos.
Después construí otros telares de varios tipos y formatos y actualmente tengo bastantes (vale, muchos). De ellos, sólo el de peine rígido es comprado. Los demás son autoconstruidos. 
A continuación os muestro algunos de ellos:
Estos son varios telares de bastidor construidos a partir de lienzos para pintura sin la tela. En cada versión he experimentado con las dimensiones, el tipo y número de clavos y la distancia entre ellos. Dependiendo de estas variables, cada telar tiene sus hilos y técnicas más adecuadas, aunque las diferencia no es grande.
También he aprovechado para reciclar alguna vieja pantalla de serigrafía (un poco guarrilla de pintura, ya lo veo, pero no tenía ganas de morir lijando, estaba impaciente por tejer!) 
Si no hay un bastidor listo para ponerle clavos, podemos construir uno fácilmente con cuatro listones y escuadras metálicas en las esquinas.
Y este telar de bastidor regulable es mi actual joya de la corona. A diferencia de los anteriores que son marcos de una dimensión determinada, este telar se puede transformar en un cuadrado o rectángulo de la medida que deseemos. Es suficiente aflojar las tuercas de las esquinas. Además permite trabajar con múltiples técnicas e incluso usar sólo dos de sus lados y tejer punto! Es como tener docenas de telares en uno sólo.
En estos momentos estoy perfeccionando el modelo y dentro de poco estará en venta. 
Estos son telares plegables o de mariposa (butterfly looms, en inglés). Hice un par de versiones en madera, una cuadrada y otra redonda, y luego me pasé al cartón pluma, mucho más barato y rápido de trabajar. Otro día os cuento más sobre estos curiosos telares. (Por cierto, la técnica empleada en estos telares también se puede realizar en un telar de bastidor!)
Esta es una versión pequeña de un telar vertical o telar para tapices. Al tener varillas roscadas en los lados y tuercas de palomilla podemos ajustar la distancia entre los listones como queramos. Es también muy versátil y al igual que el telar de bastidor regulable, si juntamos los lados dejando solo unos pocos centímetros de distancia, podemos usarlo como un telar azteca, para tejer punto.
Este sin embargo, es un telar azteca propiamente dicho (knitting loom, en inglés). Lo que tiene de particular es que es enorme, mide más de un metro de ancho. Como el anterior, consta solamente de dos listones de madera con clavos, unidos por varillas roscadas y tuercas de palomilla. Sólo que en este caso, al ser las varillas cortas, los listones están siempre muy cerca. 
Este telar lo construí aposta para tejer una hamaca con tiras de tela e hilo de algodón grueso.
Mi baúl de telares todavía alberga alguno más, pero lo dejo para otro post. Poco a poco iré mostrando qué se puede hacer con todo esto. Por el momento, echad un vistazo a la galería.

El gimnasio #3: Relieve a cuadros.



Hoy en el gimnasio hacemos una textura facilita. Se obtiene alternando puntos del derecho y del revés.

Montar un número de puntos múltiple de 3 (en este caso, he montado 33)

Vta 1 y todas las vueltas impares: todo del derecho.
Vta 2: todo del derecho.
Vtas 4 y 6: 3 p. revés, *3 p. derecho, 3 p. revés*. Rep de * a * hasta el final.
Vtas 8 y 10: todo del derecho.
Vtas 12 y 14: 3 p. derecho, *3 p. revés, 3 p. derecho *. Rep de * a * hasta el final.
Vta 16: todo del derecho.

Repetir vueltas 1 a 16. 

Este punto lo he aprendido del libro 200 knitted blocks for blankets, throws and afghans, de Jan Eaton.

* El gimnasio es una sección para ejercitar los músculos tejedores. Consulta todos los puntos de la sección en el menú lateral.

5.3.12

I love you, churra, but...


de aqui y aqui

Hace poco se me dio por buscar el orígen de la expresión ‘no mezclemos churras con merinas’. Sabía que ambas son tipos de ovejas y que la merina en concreto es una gran oveja lanera. Lo que no sabía es que la churra está mejor guisada. O sea, que para que sigan dando la mejor lana y la mejor carne respectivamente, las uniones están prohibidas. Como Montescos y Capuletos pero en oveja. ¡Ah, quién sabe cuántos corazones rotos en esos rebaños!...
De todos modos yo me pregunto si el mestizaje no podría ser ventajoso. Me imagino una nueva super oveja, la churrina, cuya lana es sabrosísima y cuya carne abriga un montón. 

1.3.12

Crazy quilt: el reciclaje extremo de las bisabuelas.

Quilts realizados en Estados Unidos entre mediados del S. XIX  y principios del S. XX.
Todas las imágenes provienen del CanadaTextile Museum.

Tengo una relación extraña con el patchwork. Una parte de mi se siente atraída porque combina dos de mis cosas favoritas: las telas de algodón estampadas y las composiciones geométricas. Pero otra parte de mi, poseída por lo que podríamos llamar ‘el espíritu de la pionera’ no puede ver un edredón de log cabins sin exclamar, ‘¿¿cómo?? ¿que alguien se ha gastado 200 euros en telas nuevas enteritas para cortarlas en tiras y volverlas a unir, con la pila de camisas viejas de Little John que tengo en el cobertizo??’

Es por ello que, sin desmerecer el maravilloso trabajo de las patchworkeras actuales, mi corazón vibra de forma especial cuando se encuentra con muestras de patchwork en su espíritu original: el reciclaje.
Soy consciente de que este reciclaje tiene un sentido diferente al actual. Era pura necesidad, y probablemente Mary y Jane soñaban con edredones nuevos de una sola pieza mientran cosían bloques con los harapos de sus hermanos, allá en su caravana renqueante camino del Far West. Lo que me emociona al ver estos ejemplos de reciclaje extremo, en los se aprovecha hasta el último centímetro, no es la precariedad que los generó sino la voluntad estética que hay, a pesar de todo. Esa chispa creativa que lleva a buscar la mejor combinación de colores y la composición más interesante. A darle un lugar de honor al caballito recortado de quién sabe dónde.

Realmente veo muy poca locura en estos crazy quilts. La locura para sus autoras habría sido no aprovechar la ropa vieja.

Hoy en día es poca la gente que practica el patchwork como una forma de reciclaje, aunque se pueden encontrar buenos ejemplos, como en este video o este otro. Admiro mucho a quien acepta el gran reto creativo de coser una nueva pieza a partir de un montón casual de ropa que se ha ido acumulando. Implica saber cortar para aprovechar al máximo las telas, seleccionar las que combinan mejor según tipo y grosor, y por supuesto, pensar en el diseño: colores, formas, composición. Me fascina como reto creativo y  además se ahorra dinero, recursos, y puede ser una manera útil de conservar prendas con valor sentimental. ¡Qué más se puede pedir!
Yo tengo ropa guardada que un día espero convertir en algo de patchwork... Es simplemente uno de mis doscientos mil proyectos pendientes.