27.2.12

Mi telar de peine rígido.

Hace unas semanas la divina providencia textil me mandó un telar de peine rígido.

Encontré de casualidad un anuncio de una chica argentina en Barcelona que vendía un telar de peine rígido súper barato y sin estrenar. Allá fui de cabeza a comprármelo. Es un ‘telar sureño’ de la marca Yanabey, de 50 cms de ancho. No estoy segura de porqué allí lo denominan ‘telar sureño’ (argentinas que leéis esto, ¿alguna idea?) pero como tipología o familia pertenece a los de de peine rígido (rigid heddle loom en inglés, por si queréis buscar más información). 

La estructura es sencilla: se trata  esencialmente de dos rodillos, uno delantero y uno trasero, sujetos con dos listones laterales, entre los cuales se tensa la urdimbre. En medio tenemos el peine, que consta de una serie de láminas metálicas paralelas, cada una con un agujerito en el centro. Los hilos de la urdimbre se dividen en los que pasan por los agujeritos de las láminas y los que pasan por los espacios entre las láminas.  En la foto de abajo se puede ver el peine en detalle. Aqui aun me faltaba pasar los hilos por los agujeritos:
Cuando movemos el peine arrastramos con él los hilos que pasan por los agujeritos, separándolos de los otros hilos y creando así la calada, el espacio por donde pasar el hilo de la trama. Si habéis entendido cómo funciona leyendo esto, enhorabuena. Si no, este video os lo aclara todo (a mi me salvó la vida, ya que las explicaciones gráficas de los señores Yanabey me dejaban bastantes dudas, ejem).

Hacía tiempo que perseguía un telar de este tipo porque es ligero, desmontable, y permite tejer con urdimbres largas (por ejemplo para bufandas, sí!!) Es lo más parecido hasta ahora a mi experiencia con un telar de bajo lizo. La gente suele creer que este telar sólo sirve para tejer tafetán (el punto más sencillo), pero parece ser que la gente es muy ignorante y que en realidad se pueden hacer un montón de puntos y texturas. Lo demuestra este libro que tengo en mi wishlist desde tiempos inmemorables y que se sumará dentro de poco a mi biblioteca.

Este fin de semana pasado estrené el telar tejiendo una bufanda de lana. Aquí veis cómo estoy montando la urdimbre con uno de los varios métodos posibles. Este en concreto es un urdido directo, es decir, he urdido el telar sacando el hilo directamente del ovillo, en lugar de cortar primero los hilos a la medida para luego montarlos en el telar. 
En la foto de abajo ya estoy en la fase de enrollado de la urdimbre en el rodillo trasero. A falta de alguien que me sujetase la urdimbre por el otro lado, lo que hice fue dejarla sujeta al palo e ir desplazando el telar sobre la mesa a la vez que giraba el rodillo, acercándolo al palo.
El palo que me sujeta la urdimbre fue una improvisación, ya que no tengo ese instrumento tan guay que muestran en el video, que tiene una mordaza y todo para fijarlo a la mesa. Lo mio es un palo-palo, metido dentro del radiador para que no se mueva. Pero oye, funcionó perfectamente.
Aquí estoy en plena fiebre tejedora.
Y esta es mi bufanda terminada!
Y esto es lo bien que queda puesta. Es una bufanda de lana 100%, suave y ligerita. Yo la veo muy bien para esta época o para otoño. Si alguien se ha enamorado de ella, la puede comprar aquí.

25.2.12

El gimnasio #2: Punto tricolor a cuadritos.

Hoy traigo otro punto tricolor muy fácil. Parece que tengamos que manejar muchos hilos a la vez, pero la verdad es que en cada vuelta sólo trabajamos con un hilo, mientras los otros quedan en espera.
Para obtener el efecto tela de cuadritos –que no sé por qué me transporta inmediatamente a las meriendas de mi infancia- tenemos que elegir tres colores, de los cuales uno será blanco, otro de un tono intenso y el tercero de un tono medio de la gama del anterior. Por ejemplo, blanco-rosa-rojo, blanco-gris-negro, blanco-azul celeste-azul marino... etc.

COLOR A (tono medio)
Montar un número puntos múltiple de 4, más 2 (para una muestra como la de la foto, de aprox. 10 x 10 cms, con agujas del 3.5, he montado 26 puntos).
Vta 1: todos los puntos del derecho.

COLOR B (blanco)
Vta 2: 2 p. del revés, * pasar 2 p. cogidos del revés sin trabajar, 2 p. del revés.*  Rep. de * a * hasta el final de la vuelta.

Vta 3: 2 p. del derecho, * pasar 2 p. cogidos del revés sin trabajar, 2 p. del derecho.* Rep. de * a * hasta el final de la vuelta.

COLOR A (tono medio)
Vta. 4: todos los puntos del revés.

COLOR C (tono oscuro)
Vta 5: pasar 2 p. cogidos del revés sin trabajar, * 2 p. del derecho, pasar 2 p. cogidos del revés sin trabajar * Rep. de * a * hasta el final de la vuelta.

Vta 6: pasar 2 p. cogidos del revés sin trabajar, * 2 p. del revés, pasar 2 p. cogidos del revés sin trabajar * Rep. de * a * hasta el final de la vuelta.

¿Cómo usaríais este punto? A mi me sugiere algo infantil, sin duda: una mantita de bebé, ropa de muñecas o un cojín para la habitacón de una niña.

Este punto lo aprendi del libro Encyclopedia of Knitting Techniques que forma parte de mi biblioteca.

* El gimnasio es una sección para ejercitar los músculos tejedores. Consulta todos los puntos de la sección en el menú lateral.




22.2.12

Lo mío con los telares.


A diferencia de lo mío con el punto o el bordado, lo de los telares no me viene de la infancia. Los Reyes no me trajeron nunca el Tejenova (aunque sí el Ceranova, gran juguete educativo que me enseñó a hacer velitas y a gestionar mis primeros incendios).
El contacto con el telar llegó hace unos años en la escuela, donde empecé a tejer con un telar de alto lizo. En honor a la verdad tengo que decir que a pesar de mi intensa pasión textil lo de hacer tapices no me conquistó. Aquí abajo podéis ver uno que me llevó muchas, muchas, muchas horas terminar. Si os preguntáis cuántas horas son muchas, pues como 100 o más.
Unos meses depués llegó el turno del telar de bajo lizo, ése grande con pedales que parece un mueble... y aquello sí fue un flechazo arrebatador.
Imaginad lo que se puede sentir cuando un incio caótico y poco prometedor como este...
... se ve desmentido sólo 5 horas más tarde por esto:
El subidón creativo me mantuvo tejiendo como loca en los meses siguientes. Tejí bufandas, cojines, alfombras, caminos de mesa e incluso una manta. Y entonces llegó el día de decirle adiós al telar para cederlo a los usurpadores otros alumnos de la escuela.


El síndrome de abstinencia que siguió me hizo pasar mucho rato buscando la manera poder tejer en casa. Las condiciones de partida eran las siguientes: 
a) no tengo espacio 
y b) no tengo dinero. 
Y mientras esperaba la venida del telar gratis que se materializa en mi salón y desmaterializa en el éter según la necesidad, se me fueron apareciendo una serie de telarcitos pequeños, casi insignificantes. Curiosos instrumentos marginales en la historia textil, dispersos y lejanamente emparentados entre sí.


¿Qué es todo esto?, me pregunté. Empecé a recopilar información y a intentar hacerme un mapa mental de los muchos telares que me iba encontrando: telar de cintura, de varillas, de bastidor, de peine rígido, telar azteca, telar universal...etc. Todo ello complicado por el hecho de que de un mismo tipo de telar suelen existir múltiples variantes formales, que reciben diferentes nombres y que a su vez varían según el país. Vamos, un caos fascinante.

Al mismo tiempo me iba dando cuenta de algo maravilloso: que prácticamente cualquier cosa se puede convertir en un telar. Que puede ser barato, incluso gratis!, y que te lo puedes hacer tú. Que con un cartón, un peine o un hula hoop se puede tejer. 
Después de algún tiempo decidí convertir mi pequeña obsesión por los ‘telares alternativos’ en la base para mi proyecto final en la escuela. Siguieron entonces unos meses intensos de investigación construyendo mis propios telares, experimentando con las técnicas, sintentizando la montaña de información. 

En el proyecto me centré en los telares de bastidor, que no son otra cosa que marcos con clavos que se pueden construir fácilmente y que permiten trabajar rápido y obtener resultados increíbles. En la galería tenéis una recopilación de objetos que he hecho hasta ahora, pero habrá más, ya lo creo que sí. ¡Volved de visita a menudo y no os lo perdáis!

21.2.12

Penélope meets McGyver #1: tu aguja de ganchillo hecha en casa.


La próxima vez que encarguéis comida oriental, nada de tirar los palillos. Son agujas de ganchillo de bambú gratis. Bueno, con un poquito de DIY. Estas agujas, al ser un poco más largas que las que se encuentran en las tiendas vienen muy bien para tejer en telares de bastidor o para punto tunecino. Aprendí a hacerlas gracias al libro Woven Bags de NoreenCrone-Findlay.
Tomar como referencia una aguja comercial, superponerla a la parte más gruesa del palillo y trazar el contorno.
Dar forma a la madera con una navaja o cutter. (Vale, a lo mejor os cargáis dos o tres palillos antes de pillarle el truquillo, pero de verdad que no es difícil).
Acabar la forma con papel de lija.
Y a tejer!

* Penélope meets McGyver es una sección de ingenio handmade para tejedoras. Consulta las otras entradas en el menú lateral.

18.2.12

Historias de mantas #1: mi primera manta o cómo la lana tiene vida propia.


Hoy os contaré la historia de mi primera manta.

Todo empezó en 2007 cuando vivía en Irlanda y mi novio me pidió que le tejiera una copia exacta de su jersey favorito. Y como tengo esta tendencia a hacerlo feliz fui y me compré un ovillo gigante de lana Wendy Aran, completamente desprevenida del oscuro sendero que estaba tomando. Yo no lo sabía, pero aquella lana tenía un plan para mi. Y sin embargo, mirad que inocente parecía...

                                                                                                      (fuente)
Después de mucho medir, mucho calcular y mucho tejer el jersey estuvo terminado y tenía muy buena pinta. Pero las cosas no siempre son fáciles en la vida de pareja: las mangas le quedaban mal.
La siguiente fórmula os dará una idea de lo que vino después:

                                                   [Recalcular+ deshacer+volver a tejer]  x  3 veces 
                                  _________________________________      =   DESESPERACIÓN
                                                                              Mi paciencia

Después de un tiempo en el manicomio tejiendo otras cosas (y esperando que mi novio se olvidase del jersey, pero no, no se olvidó) empecé a odiar tener medio kilo de lana en forma de jersey que nunca iba a terminar. Así que afronté la crisis y mi yo-tejedora, en un acto tan honesto como egoísta, anunció que el jersey se iba a convertir en una manta de ganchillo, para estar calentitos en el largo y duro invierno irlandés.
Aquí podéis ver el inicio de la metamorfosis.
Total, que la vida siguió adelante, mi novio nunca volvió a pedirme demostraciones de amor textiles, y en 2009 me mudé a Barcelona con un kilo de lana Aran que muuuy lentamente se transformaba en una manta. Y digo un kilo, porque mientras tanto había tenido que comprar un segundo ovillo gigante.
Para aquel entoces la manta ya se había ganado el título de ‘Peor UFO de Todos los Tiempos’ y su visión me provocaba convulsiones, así que se quedó en el fondo del armario.
Hasta que un día,  en clase de tejido en la escuela, tuve una iluminación.
Decidí tejer una pieza grande en el telar de bajo lizo que pudiese ser cosida a las dos que ya tenía hechas de ganchillo, y así hacer una especie de patchwork multi-técnica. Pero la lana que me quedaba no era suficiente para saciar al monstruo, así que tuve que añadir más. Afortunadamente pude usar lana de la escuela. De esa manera, después de mucho tejer y mucho sudar (porque tejer con lana en el mes de mayo en Barcelona, hace sudar) tuve por fin lista una preciosa pieza de doble ancho.
Aquí abajo veréis el momento glorioso en que por fin la saco del telar. Más o menos el mismo momento en que me doy cuenta de que ops... me he equivocado en mis cálculos y NO COINCIDE con las otras piezas. 
Ah, tejedora novata, creías que podías pasar de la bufanda a la manta así de fácil?? Pagarás por tu ambición, muahhhahaa!!...

Aquí hay un momento de silencio en el que la manta no está acabada, pero yo sí.

...Luego recuerdo las sabias palabras de mi viejo profesor de música de cámara: ‘La vida es dura, chicos; hay que luchar’ y decido alzarme y seguir tejiendo.

Y al final, después de tejer otras dos piezas, con más lana todavía, por supuesto, llegó el momento de coserlo todo. Hubo también obstáculos en el tramo final del camino. Como cuando estaba acabando de ponerle cinta al biés todo alrededor... y se me terminó a pocos centímetros del final!!  Eso por no hablar de mis luchas con las uniones... Pero sí, llegó un día en el que pude verla terminada. 
Mi terapeuta y yo lloramos de alegría.
Creo que este proyecto puede ser definido como una serie infinita de errores de cálculo. De hecho, tampoco cubre mi cama de la manera que yo quería, pero va muy bien para una cama individual.
De todo este proceso, de este rito de pasaje como tejedora que fue crear una manta he aprendido que:

* ‘mide dos veces, corta una’ no es un proverbio maragato como yo creía, sino el mandamiento textil número uno.

* si tu novio te pide un jersey, regálale la playstation.

Y lo más importante:

* la lana tiene vida propia. Aquella lana que compré en Dublín nunca quiso ser un jersey, porque ya era una manta para cama individual que me eligió para venir al mundo. Yo era el medio, una especie de Nuestra Señora de de las Mantas, si me permitís la blasfemia textil. Y es que los números revelan su divinidad:


- 3, son las técnicas que contiene: ganchillo, tejido y costura.
- 3, son los kilos que pesa.
- 3, son los años que me llevó terminarla.


Por eso cada vez que la veo, no puedo menos que exclamar: ¡Aleluya!

El gimnasio #1: Punto tricolor.


Aquí os traigo un punto para trabajar con colores sin complicarse demasiado. Este punto está causando furor entre las tejedoras del pueblo de mi hermana, que lo han bautizado como ‘punto Chanel’ porque recuerda (un poco) a los tejidos de pata de gallo que tanto le gustaban a Cocó. A mi me lo enseñó la dueña de la tienda Lanas PierrotY si es el no va más en un pueblecito de la costa gallega, seguro que queréis aprenderlo.

Elegid tres colores que os gusten y manos a la obra:

COLOR A
Montar un número par de puntos (para una muestra como la de la foto, con agujas del 5, van bien 20 puntos).
Vta 1: todos los puntos del derecho.
Vta 2: 2 p. del derecho, *pasar el hilo hacia arriba,  pasar 1 p. cogido del revés sin trabajar, pasar el hilo hacia abajo, 1 p. del derecho.* rep. de * a * hasta el final de la vuelta.

COLOR B
Vta 3: 2 p. del revés, *pasar el hilo hacia abajo,  pasar 1 p. cogido del revés sin trabajar, pasar el hilo hacia arriba, 1 p. del revés.* rep. de * a * hasta el final de la vuelta.

COLOR C
Rep. vta. 2

COLOR A
Rep. vta. 3

A partir de aquí es siempre igual, repitiendo las vueltas 2 y 3, y la secuencia de colores A, B, C.
Para no perderse en la secuencia de colores un truquillo: en cada vuelta veremos que los puntos que tenemos en la aguja son de dos de los colores, mientras un tercer color ha quedado en espera. Ese es el que tocará en la vuelta siguiente.

¿Qué os haríais con este punto? Yo me lo imagino en una manta o cojín con lana super gruesa.


* El gimnasio es una sección para ejercitar los músculos tejedores. Consulta todos los puntos de la sección en el menú lateral.


15.2.12

Preparando talleres.


Aquí veis el telar de bastidor en acción. Estoy preparando un taller para este sábado en iFil, la tienda de lanas Katia de Gracia. Es un taller de iniciación y vamos a aprender la técnica básica del telar a través de la realización de un cubresilla.
La foto de abajo os dará una visión más realista del jaleo de lanas y cosas que es mi espacio de trabajo J

Y las siguientes son pruebas para otro taller del que hablaré próximamente. Aun estoy experimentando con diferentes tipos de hilos y puntos para proponer algo que haga a la gente tejer sin parar.
La muestra de arriba es bastante sobria, pero la de abajo me ha quedado totalmente Boollywood!






8.2.12

Mi nuevo blog



¡Hola! Este es mi nuevo blog. Aquí escribiré sobre creación textil. En realidad hace años que blogueo de forma más o menos constante, primero es este blog que empecé mientras vivía en Irlanda y luego en este otro que lo sustituyó después de mudarme a Barcelona. Este último es mi blog de variedades, donde escribo un poco de todo. Es una especie de diario visual de lo que hago y lo que me llama la atención de mi entorno. 

Mi intención sin embargo al inaugurar este nuevo blog es centrarme en mis actividades textiles. Aquí irán apareciendo trabajos terminados y en proceso, experimentos, maravillas, fracasos, inspiraciones, información útil e invitaciones a participar en los talleres que imparto.

Si queréis leer un poco más sobre mi pasad por la página de presentación. Y siempre que queráis poneros en contacto podéis dejar un comentario o mandarme un email